Hoy necesito escribir sin filtros. Me siento encerrado, atrapado en un espacio que cada dÃa parece más pequeño. Las paredes se acercan, la presión aumenta, y con cada paso siento menos margen para moverme. No es solo una cosa, son muchas. Se acumulan, se enredan, y me van asfixiando lentamente. Hace mucho tiempo que perdà mi esencia, no soy el mismo de antes.
Llevo meses asà —quizá años— sintiendo que estoy al borde. En ese momento en que el cuerpo y la mente dicen basta, al borde de algo que no puedo ni terminar de nombrar. La impotencia pesa más cuando no encuentras una salida, cuando cada intento por recuperar el control termina chocando con un muro invisible, infranqueable.
Quiero compartir esto porque sé que no soy la única persona que se siente asÃ. A veces, solo reconocer el caos interno es el primer paso para no dejar que te arrastre por completo. Hoy no traigo soluciones, ni consejos, ni un final esperanzador. Solo traigo esta verdad cruda: me estoy quemando por dentro, y necesito respirar.
Quizá este texto sea mi intento de abrir una rendija en este encierro. Quizá sea solo un grito silencioso que necesitaba salir. No lo sé. Pero aquà está.